miércoles, 25 de febrero de 2015

3:01

Ser el mejor estudiante implica muchas cosas: desvelarse para adquirir conocimiento, cumplir con una lista de propósitos diarios, saber dar las gracias cuando se dan las situaciones, aceptar los cambios intrínsecos de la vida, dar tiempo al ocio. Se trata de apasionarse en lo que uno hace, saber que todo lo que pasa en el presente es una preparación para algo más grande. Cada día debe sentirse listo, y pensar con rapidez al actuar, contestar firmemente. Si se equivoca, aprende. Debe querer pasar al frente y explicarse, compartir lo que sabe, y escuchar a sus mayores, la experiencia es un arma muy valiosa.

No se trata de ser perfecto, sino de saber equivocarse, y que progresivamente, esos errores vayan disminuyendo. Nunca es bueno conformarse cuando se quiere algo realmente, lo bueno siempre cuesta un poco más. Hay que saber sacrificar lo necesario y lo que esté al alcance. Finalmente se siente muy bien, cuando se da cuenta que su esfuerzo bastó y no sólo eso, sino que dio para más. Así, sonríe cuando se desvela, cumple su propósito.

Ciertamente, la vida no es una lista infinita de exámenes, a veces toca relajarse. Hoy tocó relajarme, después de tanta planeación en mis días. Me puse a escuchar música, dormir una siesta, ver una serie y escribir aquí. Un leve descanso, me encuentro en una isla. Mañana toca nadar a la siguiente, probablemente esté a muchos kilómetros, pero hoy disfruto mi tiempo libre. Cuando llegue a tierra firme, al continente del futuro, les cuento mi trayecto.

Este semestre he pasado por muchas transformaciones, me adapto, ya no es cuestión de por qué me pasan las cosas sino cómo puedo manejarlas. Estudiar para una materia como fisiología es algo muy distinto a estudiar para anatomía o embriología. Se trata de ir paso a paso, haciendo dibujos, encontrando relaciones, pero lo más importante está en el carácter de quién estudia, se trata de tener esa curiosidad por cómo funcionan las cosas. Me siento inspirado, el cuerpo humano es maravilloso, hecho de procesos muy calculados, necesarios para vivir. Apenas voy comenzando, pero me siento tranquilo.

A las 3:01 busco la inspiración para escribir, todavía faltan unas cuantas horas para que el sol ilumine mis caminos. A las 3:01 el niño duerme, los amantes se encuentran, la ciudad se disfraza de luces, el artista practica, el mentiroso se escabulle, las montañas se desvanecen. A las 3:01 parece perpetua la noche, descienden las nubes, alguien espera una noticia, otro sueña despreocupado. A las 3:01 el estudiante hojea un libro, sopesa los capítulos que le faltan y las horas antes de la clase. Se prepara un café, quizás tiene examen el viernes.

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