Sobre no estar listo: es difícil saberlo, o más bien aceptarlo. ¿Por qué no estoy listo? ¿Para qué no estoy listo? ¿Qué me hace falta?
Este semestre parece una clase de retiro espiritual. Tengo esta oportunidad de experimentar cosas nuevas estando solo. Estoy tratando de buscar sentido a lo que me rodea, me gusta encontrar metáforas, relacionarlo con lo que me pasa. Buscando una solución o una respuesta a las ecuaciones de mi vida. A veces por más que busquemos, la respuesta simplemente no llega, o no es lo que esperamos.
Por mucho tiempo me decidí por ocultar o ignorar lo que sentía, construyendo una verdad distinta. Hoy, estoy seguro que sentir las cosas es la única forma de vivir, al menos plenamente. Es por eso que a veces lloro, recordando algo que no funcionó, y a veces me gusta bailar, agitarme, sentir el ritmo, encontrar significado al movimiento corporal. Soy más optimista, o tal vez más realista. Ya no persigo sueños como antes, ahora distingo realidad y posibilidad. Quizás soy un poco impaciente, me gustaría que la luz no tardara tanto en llegar, como lo hace el brillo de las estrellas lejanas. El cambio es lento.
Ha pasado tiempo desde el día cero, siento que he cambiado. Tal vez soy más resistente al dolor, tal vez aprendí a pensar diferente. Tal vez entendí que el procedimiento es necesario para mejorar. A veces me da miedo separarme de lo que alguna vez creí, en otras ocasiones me gusta cultivar mis nuevas creencias, conocer otras historias. Mi corazón pide igualdad, quiere ser un revolucionario. Quiere luchar por el respeto, quiere cuidar vidas.
Cosas que he aprendido este semestre:
1) Es difícil para los soñadores cuando la ciudad nunca duerme.
2) Las mentiras parecen requerir de mucha elaboración.
3) Uno más uno puede resultar en uno.
4) No puedes sacrificar toda tu vida por una persona y luego esperar a que pase un milagro.
5) Nunca juzgues una película por una escena.
6) Dios no lo curó porque no había nada malo en él.
7) La inspiración llega de noche.
Todas se relacionan con una película en particular, y las noches de desvelo.
Estoy creciendo, rompiéndome los huesos, también tengo las rodillas raspadas; quizás rasguños en la cara, y unas cuantas lágrimas de esfuerzo; las manos ensangrentadas y pies con cicatrices. Sin anestesia, el dolor puede ser brutal, pero es una experiencia humana, y explicable, y sensato, pero individual. Creo que nos da miedo no estar preparados, sentir el dolor de equivocarnos, y eso nos hace perdernos de la vida. En un mundo donde las oportunidades rara vez se presentan dos veces, el más listo es aquel que sabe el valor del momento.
No sé si estoy listo, o quiero sentirme listo, pero creo que ya fue suficiente el observar los días pasar. Es tiempo para cambiar mi mundo, hacerlo un poco más extenso, más expuesto, derrumbar las paredes que me contienen.
Nunca estamos listos para ésta vida, nunca estamos listos para los grandes momentos, llegan siempre sin avisar. Nunca estamos listos, siempre habrá problemas que resolver, fechas por aplazar, eventos que discutir. No siempre estaremos listos, pero debemos decidir: ¿nos aventamos o no?
Ahora que lo leo, también me pasó lo del uno más uno = uno.
ResponderBorrarEs interesante conocer lo que alberga la mente de Luis de vez en cuando ;)
Cuentame tu experiencia, y gracias por el comentario Roberto!
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